Novedades en el Fondo de Garantía de Depósitos

Ante una crisis bancaria, ante el cierre de una entidad financiera siempre se ha dicho que hasta una determinada cifra (en el caso de los bancos situados en la Eurozona 100.000€), los fondos situados en depósitos de estos bancos están garantizados por el Estado.  Así, es importante conocer aspectos relevantes sobre el FGD.

Sin entrar en detalles del funcionamiento y cobertura de este instrumento -análisis que en todo caso correspondería a un artículo específico para ello- y sin entrar la merma de confianza que puede producirse sobre tal “garantía” cuando después de recientes casos se ha comprobado que esta seguridad indestructible que parecía existir queda en entredicho de las decisiones políticas que pueden tomarse, cabe destacar algunas novedades que a partir del 1 de enero del 2016 van a entrar en vigor.

A partir de esta fecha los bancos deberán aportar una suma de dinero que servirá para nutrir este Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), con ello se pretende que sean los mismos bancos quienes contribuyan a nutrir este fondo para que llegado el caso de tener que utilizarlo ese dinero haya provenido de los mismos bancos y no haya tenido que ser pagado con dinero público de todos los contribuyentes, pues cuando la garantía es el Estado, el estado somos todos, todos contribuimos con nuestros impuestos a sostener ese estado.



Al inicio de este artículo se decía que no se entraría en detalles del modo de funcionar ni de las características concretas y detalladas del Fondo de Garantía de Depósitos pues, en todo caso, este tema deberá tratarse posteriormente en un artículo concreto y detallado al respecto, pues por su importancia y extensión merece ser tratado de una forma específica, pero no resulta óbice para que no se puedan realizar algunos inputs sobre este importante tema.

Cuando usted tiene el dinero depositado en cualquier banco reconocido (por el Banco de España en el caso de nuestro país) tiene una garantía otorgada por el Estado. Esta garantía está destinada a que en el caso de que el banco quiebre y no pueda hacer frente a los pagos los ciudadanos que tienen el dinero depositado en estos bancos no pierdan sus ahorros. Supone una garantía básica que pretende no dejar desamparado a quien tenía sus ahorros depositados y persigue generar seguridad y confianza en el sistema.

Ahora bien, esta garantía no es ilimitada e incondicional. Muchas personas se piensan que tengan el dinero que tengan en el banco el mismo está garantizado, ello no es así, y no es así pues en el caso español en concreto y europeo en general ese límite es el de los 100.000€ que se mencionaba.

Del mismo modo, no es incondicional, dicho de otro modo, no todos los fondos que tenga en un banco están cubiertos. Sólo están cubiertos los depósitos en cuentas bancarias, otros productos que tenga contratados (sean de la cantidad que sean) no están cubiertos. Así, fondos de inversión, acciones y otros activos no resultan cubiertos por el FGD.

Con todo lo anterior puede verse que el objetivo es proteger los ahorros y nos los productos especulativos. Un último detalle estos límites aplican al FGD, no a lo que pueda poder devolverle el banco si tiene el dinero para ello. Dicho de otro modo, el recurso del FGD es el último recurso, antes si en su devolución el banco tiene activos para hacer frente a los pagos los hará con sus propios fondos.